FUERTE DESCARGO: MÉDICA ACUSADA POR CONCEJALES ROMPE EL SILENCIO

“Hace unas semanas un grupo de concejales me acusó de irresponsable, negligente e incompetente por haber asistido a una paciente de San Pedro, refieren que puse en riesgo a la población y a los trabajadores.

Encararon la acusación con información falsa, faltando a la verdad y con un profundo desconocimiento.

Hace unas semanas me encontraba haciendo un reemplazo en la guardia del hospital. Recibo el aviso de una paciente de San Pedro a quien vengo asistiendo por un doloroso padecimiento médico quien me refería haber comenzado con determinada sintomatología, que si bien no era una EMERGENCIA, si era una situación que requería atención en las siguientes horas, esto es una URGENCIA.

Una Emergencia es una situación que pone en riesgo la vida de un paciente y que requiere una resolución inmediata (Si este hubiese sido el caso le hubiese dicho a la paciente que se dirija al efector de salud más cercano). Por otro lado una Urgencia es una situación que puede poner en riesgo la vida y que requiere atención en un lapso de horas, la mayoría de la bibliografía apunta a  un lapso de 6 hs desde el inicio de los síntomas. En ningún caso se especifica la distancia o kms que debe recorrer el paciente para acceder a la atención).

Ante la solicitud de la paciente y sin ninguna duda le expresé que me encontraba de guardia en Arrecifes y que podía asistirla donde me encontraba. Y esto es así porque no hay ninguna ley, disposición, ni ordenanza que me impida a mi atender a un paciente si me lo solicita, y sobre todo en el contexto de una urgencia. Y porque el paciente tiene derecho a elegir a su médico tratante. No solo no infringí ninguna ley sino que actúe según mi deber médico profesional y respetando el juramento hipocrático.

Atendí a mi paciente de manera desinteresada y gratuita. Ni siquiera tienen derecho a acusarme de priorizar intereses económicos personales.

Incluso los protocolos de la provincia expresan claramente que no se puede negar la atención a un paciente, incluso aunque el paciente tuviera síntomas compatibles con COVID. Entiendo que es demasiado pretender que estas personas conozcan el protocolo, no tienen tiempo de ponerse a leer, seguramente están muy ocupados caminando por los pasillos del hospital SIN BARBIJO lo cual si es reglamentario y obligatorio o quizás posando en alguna foto para ayudar a alguna familia sin entender que la verdadera bondad y solidaridad no necesita ser plasmada en redes sociales.

 

Con respecto a la acusación de poner en riesgo a mis compañeros de trabajo es importante que sepan que todos utilizamos los elementos de protección necesarios y seguimos los lineamientos institucionales de seguridad, por lo que asistir a un paciente de una ciudad que tiene circulación comunitaria de COVID no debería bajo ningún punto ser un riesgo. La paciente ni siquiera tenía síntomas compatibles con la enfermedad. Con ese criterio absurdo cada profesional que es de otra ciudad o trabaja en otra ciudad también sería un riesgo, incluso mayor,  y seríamos todos irresponsables, negligentes e incompetentes por el solo hecho de ir a trabajar.

 

Ahora me dirijo a Ustedes Señores concejales con respeto. Con el respeto que Uds no supieron tenerme a mi sin siquiera conocerme la cara. Exponiéndome sin tener la información correcta, diciendo mentiras y dando opiniones infundadas. Puedo entender que no tengan conocimiento con respecto a cuestiones médicas, que no sepan cual es la diferencia entre un procedimiento programado, una urgencia y una emergencia. Que no sepan lo que es hacer abandono de guardia. Que no conozcan el juramento hipocrático. Puedo entender muchas cosas respecto a su ignorancia. Pero creo que es inaceptable la maldad, la mentira, la deshonra, la desinformación que generaron a la población a la que dicen defender. Porque uds pueden no saber, pero antes de salir a exponer o a hacer públicas sus opiniones deberían haberse instruido mínimamente y haberse informado con respecto al caso en cuestión de manera fidedigna.

Cuando un médico está de guardia  debe asistir a cualquier persona, sea blanca, negra, de China, de Arrecifes, tenga o no tenga obra social. Ese es mi deber profesional y ustedes no lo pueden cuestionar.

También me resulta increíble que no hayan considerado el DERECHO A LA SALUD.  Un derecho que tienen todos los ciudadanos y debe respetarse con ultranza. Nunca una ordenanza puede ir por encima de lo que dice la Constitución Nacional.

Porque permítanme darles mi humilde opinión acerca de su “proyecto de ordenanza”: prohibir la atención de un paciente de otras ciudades por la situación de pandemia invoca un acto total de DISCRIMINACIÓN y, repito, es anticonstitucional.

Entiendo que quizás no sea algo personal, claro está que hay intereses políticos de por medio, pero no pueden dañar e injuriar a una persona que solo cumple con su deber. Ojala nunca un profesional de la salud los abandone en su dolor, aunque solo en ese caso entenderán que lo que están exigiendo es tan aberrante como inhumano”.

 

Ana Emilia Vargas.

 

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