29/08/2025 - Edición Nº546


Historia

HISTORIAS DE LA TIERRA

Recuerdos: Cuando Arroyo Seco celebraba la Fiesta Nacional de la Papa

28/08/2025 12:14 | Durante décadas, Arroyo Seco fue escenario de una celebración popular que rindió homenaje a uno de sus cultivos más emblemáticos: la papa. La fiesta convocaba a productores, artistas y vecinos en un evento que unía tradición, desarrollo regional y un origen que se remonta a los años ’40, y que dejó una huella tan profunda como poco recordada.


por Cora Verón


Nacida en la cuna del cultivo de papa en Argentina y reconocida por decretos provincial y nacional, la Fiesta de la Papa, desde su origen hasta una de sus últimas ediciones en 1985, que dejó anécdotas, personajes y tradiciones que forman parte del patrimonio cultural local.

Orígenes: una historia que germinó antes del decreto

La primera fotografía data del año 1950, en ella se observa a un grupo de productores y técnicos reunidos en un lote de cultivo, con surcos prolijos y una cosecha que asomaba vigorosa. La foto captura un momento clave: apenas 2 años después de que, en 1948, un equipo de ingenieros agrónomos argentinos viajara a Estados Unidos para traer 4.000 papines como parte de un plan nacional de ampliación del espectro de siembra. El objetivo era ambicioso: lograr que la papa, hasta entonces limitada a ciertas regiones, pudiera cultivarse en más zonas del país.

Esa decisión técnica y política marcó el inicio de un impulso productivo que, en la región de Arroyo Seco, germinó con especial fuerza. A pesar de que la declaración oficial como Fiesta Nacional recién llegaría en 1967, las semillas de la celebracin fueron plantadas mucho antes.

En aquellos años existía una fuerte competencia con Balcarce, otro polo papero que disputaba la sede del evento nacional. Finalmente, el reconocimiento recayó en Arroyo Seco, que ya contaba con un historial productivo consolidado y con una red de productores dispuestos a respaldar la organización.

La memoria oral recuerda que incluso en las décadas del ’80 y ’90, en las verdulerías locales se diferenciaba claramente entre “papa de Balcarce” y “papa de la zona”, reflejo de una diversificación de especies que se había originado décadas atrás.

La fiesta a través de los años

En 1966, un decreto provincial (N.º 00180/66) y, un año más tarde, un decreto nacional (N.º 7487/67) declararon oficialmente a Arroyo Seco como sede de la Fiesta Provincial y Nacional de la Papa, reconociendo así su lugar como cuna del cultivo de papa en la Argentina. Esto no fue casualidad ya que, desde tiempos lejanos, la ciudad y sus alrededores (ubicada dentro de lo que entonces se llamaba zona Rosafé) habían forjado una economía sólida en torno a la siembra y producción de este tubérculo, involucrando a más de mil familias campesinas de localidades vecinas como General Lagos, Fighiera, Coronel Bogado, Pueblo Esther y Empalme Villa Constitución.

La identidad “papera” se forjó a base de trabajo duro y un espíritu inquebrantable, con el trabajo de familias pioneras como los Sccoppa, Menicocchi, Moscariello, Scalesi o De Genaro, entre muchas otras, que dejaron una huella en esta historia de nuestra ciudad.

1985, una de las últimas fiestas de las que se tendría registro oficial

Esa edición de la fiesta se realizó entre el 19 y el 27 de octubre de 1985, bajo la intendencia de Juan Ascierto, quien promovió la recuperación del evento tras 15 años sin celebraciones. Aquella semana fue una verdadera maratón cultural y social con desfiles escolares, destrezas de campo, festivales folclóricos, concursos de vidrieras, misa, paracaidistas, conferencias técnicas sobre cultivo de papa, exposiciones de arte, teatro infantil, encuentros deportivos, incluido un partido de Boca Juniors, desfile de moda, elección de reinas provinciales y nacionales, y un desfile final de carrozas que coronó los festejos.

La comisión organizadora de esa última edición contó con figuras como Eduardo Moscariello (presidente), Nelo Menicocchi, José Costantini, Dante Moscoloni, José Sosa, Ángel Moral, Roque Alonso y Jorge Boca.

Los festejos comenzaron con el acto protocolar oficial que incluyó el desfile de abanderados escolares, delegaciones, la Banda Infanto-Juvenil Municipal, el Centro Tradicionalista Cruz y Fierro y alumnos de la Dirección de Cultura. Ese mismo día se realizaron los Juegos de Destreza de Campo y, por la noche, el festival folclórico “Arroyo Seco, Capital de la Papa en el Cine Athletic, con artistas locales, colectividades italianas y agrupaciones tradicionalistas. También se inauguró el concurso de vidrieras con temática agropecuaria.

El domingo 20, la Iglesia de La Asunción celebró la misa en memoria de productores fallecidos. Por la tarde, hubo concentración de bandas en Plaza 9 de Julio, y en el campo de deportes de Athletic lanzamiento de paracaidistas y seis bandas infanto-juveniles interpretaron la Retreta del Desierto.

El lunes 21 se inauguró una muestra de arte en la Galería San Jorge, seguida de un debate sobre arte y un homenaje a Alfonsina Storni. El martes 22 fue el turno del teatro infantil, juegos y conferencias técnicas del INTA y Shell. El miércoles 23 se realizó un encuentro de dibujo y pintura escolar, la llegada del equipo de Boca Juniors, un partido amistoso con Athletic y un sorteo de premios.

El jueves 24 se presentó teatro infantil en la Dirección de Cultura y, por la noche, un desfile de modas en MUSICAU con modelos de Christian Dior, conducido por Julio César Orselli, quien también presentó la Elección de la Reina Provincial de la Papa el viernes 25.

El sábado 26, el gimnasio del Club Unión fue escenario de la cena de cierre y de la Elección de la Reina Nacional de la Papa, con conducción de Eduardo Conforti.

Finalmente, el domingo 27 las calles se llenaron de color con el desfile de carrozas y la presentación de la Banda Infanto-Juvenil Municipal.

Como dato curioso, el logotipo oficial de la fiesta fue diseñado por Carlos Stenta, uno de los ganadores del concurso organizado por el ente autárquico responsable del evento.

Recuerdos de carrozas, creatividad y comunidad

Ernesto “Nan” Magistrale dialogó con Más Noticias y recordó el espíritu creativo y el entusiasmo comunitario que caracterizaron a estas celebraciones.

“Recuerdo que pasaban carrozas importantes de todas las escuelas, de las instituciones, clubes, y también desfilaban las candidatas a reina de la papa”. En ese entonces, cada escuela secundaria asumía el desafío de diseñar y construir una carroza que, además de desfilar, participaba en un concurso.

También recordó que la Escuela Comercial presentó la carroza “Pidiendo por la lluvia”, inspirada en la capilla con una virgen ubicada en el campo de la familia Traverso. Sobre el acoplado de un camión recrearon surcos con plantas de papa caídas por la sequía, hechas con papel crepé y alambre, y la capillita construida en madera. La propuesta, acompañada por una procesión con vestimenta de época y un sulqui, obtuvo el primer premio.

Otras creaciones que también dejaron huella, fue una enorme figura de Mafalda realizada en papel maché por otro curso de la misma escuela, también la carroza de la Escuela Técnica que mostró maquinaria real de carpintería, tornería y hojalatería para simbolizar el progreso que la educación aportaba a la comunidad.

El testimonio de Magistrale no solo rescata la creatividad y el colorido de las carrozas que desfilaron durante décadas en la Fiesta Nacional de la Papa, sino también el espíritu de unión que ese evento generaba en Arroyo Seco y su región. “Estar ahí acompañando a los alumnos, indicando cómo hacer esto, lo otro”, recordó, aludiendo al rol clave de docentes, familias y vecinos en la preparación.

El desfile, que solía realizarse en primavera, recorría la calle San Martín desde Humberto Primo hasta Libertad, y en ocasiones continuaba por Belgrano. Allí, las carrozas transportaban a las candidatas a reina y princesas saludando desde lo alto y que luego serían elegidas por un jurado, una reina de las que más se tiene memoria es Alicia Mauloni, quien se coronó reina durante varios años.

Según recuerda Magistrale, esta celebración trascendía lo social para convertirse también en un fuerte estímulo económico ya que bares, restaurantes y heladerías trabajaban a pleno gracias a la gran afluencia de público local y de localidades cercanas. “Era un evento que unificaba, donde no había diferencias sociales, políticas, ideológicas ni religiosas. Todos participaban”.

Aunque hoy la producción de papa en la región prácticamente ha desaparecido, Nan considera que una fiesta de este tipo, adaptada a la realidad actual, podría ser clave para reconstruir el tejido social. “Hace falta voluntad, empatía, poder de convocatoria y compromiso. Un evento así puede unir a la juventud, a la dirigencia política, a los clubes, a toda la comunidad. Hoy por hoy, eso es lo que está roto”, reflexionó.

Sus recuerdos, entre la nostalgia y la esperanza, invitan a pensar que la Fiesta Nacional de la Papa fue más que un desfile: fue un símbolo de identidad, cooperación y orgullo compartido que se, si bien en el Museo local los registros llegan hasta 1986, la celebración se realizó hasta el año 1992, cuando ya era intendente Pedro Spina..

 

Fotografías y datos gentileza del Museo de Arroyo Seco