Como planeta, debemos actuar ya para detener los efectos catastróficos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Y como individuo, ¿hay algo que tú puedas hacer? La respuesta es un "SÍ" rotundo.
Aunque necesitamos tomar acciones a escala gubernamental y empresarial, individualmente, nuestras decisiones cotidianas también pueden tener un impacto significativo en nuestra comunidad. Cada acción que emprendemos es importante, y cuantos más amigos y familiares nos acompañen, más cambios positivos podremos lograr.
1. Reduce el uso de plásticos
La producción de plástico contribuye de forma significativa y creciente al cambio climático, y los microplásticos ponen en peligro tanto la naturaleza como la salud humana. Pero ¿qué puedes hacer cuando tantos artículos esenciales para el consumidor están empaquetados en este material tan difícil de reciclar?
Las botellas de agua reutilizables, los vasos, las bolsas, los sorbetes, y los utensilios son opciones reutilizables muy populares. Algunas tiendas locales incluso ofrecen descuentos si les ahorras el costo de proporcionar estos artículos. Para ayudarte a recordar llevar tu kit, prueba escribir "KIT" al principio de tu lista de compras. Alternativamente, guarda unas cuantas bolsas cerca de la puerta de entrada para acceder fácilmente a ellas, o guárdalas en el auto para evitar salir de casa sin ellas.
El plástico es notoriamente difícil de reciclar. Antes de llevar tus recipientes y botellas plásticas al contenedor de reciclaje, asegúrate de consultar las directrices locales para ver qué puede reciclar tu municipio. En muchos municipios, sólo se aceptan los envases marcados con números 1 y 2. Los números 3-7 no suelen ser reciclables. Tirar objetos no reciclables al contenedor de reciclaje puede resultar más perjudicial que tirarlos a la basura.
Anima a tu escuela, trabajo, u otro grupo comunitario a usar artículos reutilizables
Gran parte del plástico de un solo uso que consumimos acaba en los ríos, parques y en los lugares que amamos en nuestras propias comunidades. Únete a grupos o personas con ideas afines en tu comunidad que estén trabajando para eliminar el plástico.
2. Ponle freno a la moda rápida
La moda rápida se basa en la producción acelerada de ropa, exige grandes cantidades de recursos naturales y a menudo se fabrica con materiales sintéticos como el poliéster, que libera microplásticos. Estos microplásticos, invisibles a simple vista, son tóxicos y suponen una gran amenaza para el medio ambiente. Durante la fabricación de la ropa se liberan microfibras y plásticos, y se estima que la producción textil va camino de triplicarse para 2050.
La moda rápida también fomenta una cultura de uso y descarte, en la que la ropa se desecha rápidamente después de unos pocos usos, lo que provoca un despilfarro textil masivo. Millones de toneladas de ropa desechada acaban en vertederos, tardan cientos de años en descomponerse y liberan gases de efecto invernadero y toxinas nocivas.
Piensa y luego compra
Comprar con prudencia puede significar no comprar. La mejor forma de reducir el consumo es comprar sólo cuando sea necesario, y elegir artículos creados teniendo en cuenta la sostenibilidad. Considera la posibilidad de comprar a artesanos locales que a menudo crean prendas a mano, utilizando mucho menos recursos que las grandes empresas manufactureras.
Otro consejo para tener en cuenta, es que, en lugar de comprar ropa nueva para ocasiones especiales como bodas o festivales, considera la alternativa crecientemente popular de alquilar ropa para dicha ocasión.
Repara y recicla tu ropa
Reparar y reciclar tu ropa cambia el enfoque de las tendencias desechables (usa y descarta) a valorar y mantener lo que ya posees. Esta mentalidad ayuda a reducir el impacto ambiental asociado con la producción y eliminación de artículos de moda rápida. Ya sea reparando pequeños daños como desgarros, botones sueltos o cremalleras rotas tú mismo o llevándolos a un experto local, puedes extender significativamente la vida útil de tus prendas.
Cada prenda que reciclas es un artículo menos que contribuye a la enorme cantidad de residuos textiles.
3- Reduce el desperdicio de alimentos
En todo el mundo se desperdician cada año unos 931 millones de toneladas de alimentos. Sólo en EE.UU. se desperdician unos 60 millones de toneladas de alimentos anualmente, lo que equivale a casi el 40% de todo el suministro alimentario estadounidense. Cuando estos residuos acaban en los vertederos, contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero que aceleran el cambio climático. Aprende a construir una dieta sostenible con los consejos que te damos a continuación.
a-Planifica tus comidas
Planifica tus comidas con antelación para comprar exactamente lo que necesitas. En lugar de hacer la compra sin un plan, haz una lista de comidas y recetas que te gustaría preparar y compra sólo los ingredientes necesarios para cada una. Procura cocinar y servir el número correcto de raciones para el número adecuado de personas que vas a alimentar.
b-Haz pequeños ajustes en tu dieta
Optar por opciones vegetarianas puede reducir significativamente la contaminación del agua y disminuir la huella de carbono individual. Las dietas basadas en vegetales generan menos emisiones de gases de efecto invernadero que las dietas basadas en la carne. No hace falta que cambies toda tu dieta de la noche a la mañana, ¡los pequeños pasos también tienen impacto! Cada comida sin carne ahorra unos 500 litros de agua. Prueba comenzando la rutina del "Lunes sin carne" o cocina una comida vegetariana para ti, tus amigos y tu familia una vez a la semana.
Además, optar por alimentos bajos en carbono puede marcar una gran diferencia. Cambiar la carne de res por la de bisonte, la de pollo o la leche de vaca por una leche alternativa puede reducir significativamente tu huella de carbono. Cuando elijas carne o pescado, busca productores sostenibles, especialmente aquellos que emplean prácticas de agricultura y acuicultura regenerativas.
c-Almacena y reutiliza tus alimentos eficazmente
Si compras o preparas más cantidad de la que necesitas, considera la posibilidad de congelarla para más tarde, o incluso de compartir las sobras con un vecino. Las comidas congeladas son una gran opción para ahorrar tiempo en días ajetreados. Si tienes un excedente de vegetales, intenta deshidratarlos o encurtirlos para aumentar su vida útil. También puedes ser creativo experimentando con purés de frutas o mermeladas. Guarda los restos de vegetales en tu congelador y utilízalos para hacer excelentes caldos caseros para sopas o bases sabrosas para comidas.
4- Prueba el compostaje
¿Sabías que hasta el 25% del contenido de tu basura podrían comportarse en tu casa? . Los restos de fruta y verdura, las cáscaras de huevo, los restos de café, los recortes de césped y las hojas son todos compostables. El compostaje ofrece un valioso rendimiento a tu inversión de tiempo y esfuerzo. Dependiendo de las condiciones, podrías tener compost listo para usar en tu jardín en un plazo de 3 a 12 meses. Esto puede ahorrarte dinero en fertilizantes y, si cultivas tus propias hortalizas, podrías ver mejores rendimientos. La materia orgánica del compost también actúa como una esponja, absorbiendo más agua y reduciendo potencialmente la necesidad de regar tanto tus plantas, lo que te ahorrará dinero y tiempo.
5- Conserva el agua en tus actividades diarias
Conservar el agua en nuestras actividades diarias es crucial, sobre todo en las zonas propensas a la sequía. Hay cambios sencillos que pueden hacer una gran diferencia.
Cuando laves los platos, llena el fregadero o utiliza una palangana en lugar de dejar correr el agua continuamente.
Cierra el grifo mientras te cepillas los dientes y utiliza un vaso para enjuagarte. Tomar duchas más cortas e instalar cabezales de ducha que ahorren agua también puede ayudar.
Evita dejar abierto el grifo innecesariamente y arregla enseguida cualquier pérdida. Si es posible, opta por inodoros de bajo consumo de agua y sistemas de doble descarga para reducir aún más el consumo de agua.
Además, adoptar el enfoque de "si es amarillo, déjalo reposar" puede reducir el número de descargas del inodoro. Incorporando estas prácticas, podemos reducir significativamente nuestro consumo de agua y ayudar a conservar este recurso vital.
6- Escoge plantas nativas
Si estás comenzando un jardín o seleccionando plantas para tu casa, considera elegir especies nativas. Las plantas nativas (o autóctonas) son originarias de tu zona, por lo que están bien adaptadas al clima local y necesitan menos agua y abono. Crecerán mejor que sus contrapartes de otras regiones y además son más bonitas.
7. Digitalízate
Reducir tu consumo de papel al cambiar de materiales impresos a los formatos digitales puede reducir significativamente tus emisiones de carbono. Aunque los dispositivos digitales consumen energía, el uso total de energía es mucho menor en comparación con todo el ciclo de vida de los materiales impresos.
Cuando sea posible, selecciona los recibos electrónicos en lugar de recibos impresos. No sólo ahorrarás recursos, sino que no tendrás que preocuparte de perder el recibo si lo necesitas para hacer una devolución.
8- Conversa sobre la basura
Tus conversaciones casuales sobre los residuos pueden ser el principio de un gran cambio. Cuando hablamos sobre el impacto de nuestros hábitos diarios y nuestras huellas de carbono, especialmente a escala comunitaria y más allá, comenzamos a ver el panorama más completo.
Cuando compartes estas pequeñas victorias con amigos y familiares, puedes generar un efecto dominó, inspirando a otros a tomar decisiones ecológicas e incluso impulsando cambios más grandes en nuestras comunidades.