Los árboles de naranja amarga que forman parte del paisaje urbano de San Pedro se convirtieron en el centro de una inesperada oportunidad comercial internacional. Investigadores y docentes locales iniciaron una búsqueda contrarreloj de frutos verdes de pequeño tamaño para enviar muestras a una empresa farmacéutica instalada en Vietnam, interesada en determinar si la producción local posee niveles adecuados de hesperidina, un compuesto utilizado en suplementos alimenticios y medicamentos. La iniciativa cobró relevancia durante junio, cuando la compañía asiática solicitó material para evaluar la viabilidad de un eventual abastecimiento destinado a una planta con capacidad de procesamiento de 8.000 toneladas anuales.
La información fue difundida originalmente por TN, que reconstruyó el origen de un proyecto nacido en una escuela pública de la ciudad bonaerense y que hoy atrae la atención de actores internacionales vinculados a la industria farmacéutica.
El caso comenzó varios años atrás en el laboratorio de química de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N.º 1 “Juan Bautista Azopardo”. Allí, estudiantes y docentes desarrollaron distintos trabajos relacionados con el aprovechamiento de las naranjas amargas que crecen en calles y espacios públicos de la ciudad.
Según relató el profesor de química Roque Corbalán a TN, la iniciativa surgió como parte de las actividades prácticas de la especialidad técnica. “Es parte de la currícula de 5 años de los técnicos químicos y siempre estamos tratando de hacer algo que sea significativo; en la especialidad de química tratamos de trabajar con temas que puedan servir”, explicó.
El profesor de química Roque Corbalán, de la Escuela Técnica N.º 1, lidera el proyecto local para recolectar las muestras que exigen los laboratorios de Vietnam. (Foto: Roque Corbalán).
El docente recordó que las primeras experiencias estuvieron orientadas a la extracción de aceites esenciales. “Estábamos haciendo extracción de aceites esenciales y se me ocurrió extraer aceite esencial de la naranja amarga, que son plantas que están en la ciudad como parte del arbolado”, señaló a TN.
Con el paso del tiempo, el trabajo fue ampliándose hacia otros productos derivados. Corbalán indicó que el equipo logró elaborar esencias, aceites esenciales, licores, jaleas y gomitas a partir de un fruto que habitualmente no tiene destino comercial debido a su elevada acidez.
Un contacto inesperado desde Asia
La repercusión mediática que tuvo el proyecto permitió que trascendiera el ámbito local. De acuerdo con el testimonio brindado por Corbalán a TN, distintas instituciones comenzaron a interesarse por la experiencia educativa. Sin embargo, el contacto más relevante llegó desde el exterior.
El docente contó al medio que inicialmente recibió mensajes que le generaron dudas por la forma en que estaban redactados. Más tarde descubrió que detrás de esos contactos existía una empresa vinculada a capitales chinos y radicada en Vietnam, interesada en estudiar las características químicas de la naranja amarga producida en San Pedro.
Según explicó, la compañía busca analizar la concentración de hesperidina presente en los frutos locales para determinar si existe potencial para desarrollar un esquema de producción a mayor escala.
La hesperidina es un flavonoide presente principalmente en cítricos y utilizado en diversos productos farmacéuticos y nutricionales. Entre otras aplicaciones, forma parte de tratamientos destinados a mejorar afecciones relacionadas con la circulación sanguínea y la salud vascular.
Para la industria, el momento de recolección resulta determinante. Los frutos deben encontrarse en una etapa muy temprana de desarrollo, cuando todavía permanecen verdes y alcanzan un diámetro aproximado de entre 1,5 y 2 centímetros. Es en esa fase cuando registran la mayor concentración del compuesto buscado.
Una carrera contra el tiempo
La oportunidad comercial llegó en un momento complejo para los investigadores locales. Las condiciones climáticas registradas durante la temporada aceleraron el proceso de maduración de los árboles, provocando que gran parte de las naranjas alcanzaran rápidamente su tamaño definitivo y cayeran al suelo antes de poder ser recolectadas para el análisis requerido.
Esa situación obligó a poner en marcha una convocatoria urgente destinada a vecinos, productores y viveristas de la zona para localizar los pocos ejemplares que todavía permanecen en las ramas dentro de las condiciones exigidas por la empresa asiática.
La premisa es obtener las muestras necesarias y enviarlas lo antes posible para que los laboratorios vietnamitas puedan realizar los estudios correspondientes.
La urgencia también responde a una cuestión estratégica. Mientras San Pedro intenta reunir el material solicitado, investigadores de otra región de la provincia de Buenos Aires avanzaron con un proceso similar.
La competencia con Azul
Según informó TN, un docente vinculado a la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), con sede en la ciudad de Azul, logró recolectar frutos verdes y ya envió muestras hacia Vietnam para su análisis.
Esta situación genera una competencia indirecta entre ambas localidades para demostrar cuál de las producciones posee mejores condiciones para abastecer la demanda internacional.
En caso de que los resultados obtenidos en Azul lleguen antes que los de San Pedro, la ciudad bonaerense podría perder protagonismo en una oportunidad que despierta expectativas tanto desde el punto de vista científico como económico.
Los impulsores del proyecto reconocen que, si no consiguen reunir suficientes frutos aptos durante las próximas semanas, deberán esperar hasta el próximo ciclo de brotación previsto para octubre.
Cáscaras de naranja amarga dispuestas en recipientes de vidrio dentro del laboratorio escolar; el proceso físico y químico permite deshidratar la materia prima antes de evaluar su concentración de hesperidina. (Foto: Roque Corbalán).
Un potencial mercado de gran escala
La magnitud del interés internacional queda reflejada en la capacidad de procesamiento declarada por la empresa vietnamita. La planta tiene una demanda estimada de 8.000 toneladas anuales de materia prima, una cifra que supera ampliamente cualquier experiencia desarrollada hasta ahora en torno a la naranja amarga en la región.
Sin embargo, especialistas advierten que una eventual expansión comercial requerirá resolver diversos desafíos productivos y regulatorios. Entre ellos aparecen cuestiones sanitarias vinculadas a la producción y certificación de plantas cítricas, además de los requisitos exigidos por los mercados internacionales.
Más allá de los resultados que arrojen los análisis de laboratorio, el proyecto ya logró un impacto significativo al demostrar cómo una iniciativa surgida en una escuela pública puede transformarse en una oportunidad de desarrollo con proyección global.
Lo que durante años fue considerado apenas un elemento ornamental del arbolado urbano hoy podría convertirse en la base de una nueva actividad productiva para San Pedro. La posibilidad dependerá de la ciencia, de los estudios químicos y de una carrera contra el tiempo para encontrar las pequeñas “bolitas” verdes que todavía permanecen en algunos árboles de la ciudad.