31/07/2026 - Edición Nº882


Arroyo Seco

OPINIÓN

Hablemos sin saber

15:53 | El Concejo de Arroyo Seco se convirtió en un show mediático que lejos de avergonzar a propios y ajenos, genera minutos y hasta horas de diálogos al mejor estilo “Hablemos sin saber”. ¿Será para entretener o para no decir cuánto cobran ni qué hacen con nuestro dinero?.


por Emilse Cecchi


Arroyo Seco está viviendo una de las transformaciones más inesperadas de su historia. Acostumbrados a la mediocridad, la corrupción y los escándalos protagonizados por sus propios gobernantes, la llegada al gobierno de un hombre inesperado y con buenas intenciones, puso a la ciudad de cabeza.

No es un error afirmar que, sin la ayuda de los peronistas, Daniel Tonelli no hubiera llegado al poder en 2023. Las peleas internas dentro del peronismo hicieron que fueran divididos a buscar la intendencia y el candidato menos esperado, resultó el más votado. Así, con pocos votos,  Tonelli se convirtió en el único intendente radical de la región y los planetas se alinearon con el triunfo de Maximiliano Pullaro en Santa Fe, abriendo las puertas a una nueva etapa para la ciudad y la provincia.

Pero como en Arroyo Seco no hay rosas sin espinas, si bien el cambio es visible en casi todos los barrios de la ciudad, el progreso podría ser mucho mayor si no fuera por las mezquindades del Concejo, que ayer y hoy se niega a acompañar.

Con la ayuda de algunos medios y un ejército de trolls, los opositores de Daniel Tonelli instalaron al Intendente como un adicto a las fotos, generando burlas que si bien no parecen hacer mella en la comunicación política del mandatario, muestran de cuerpo entero a sus adversarios. Con las mismas herramientas que critican, los concejales opositores incursionan en todas las redes sociales posibles, para posicionarse políticamente aspirando a la intendencia en 2027.

Sin embargo y como siempre, el recurso más productivo, siguen siendo las intervenciones durante las sesiones que nadie mira, pero que ahora pueden filmarse, editarse y hasta agregar música, estrellitas y corazoncitos para replicarlas luego en las redes sociales a la hora de cosechar seguidores.

Últimamente las intervenciones que más circulan, son las de la concejal Milagros Serra que generan mucha curiosidad por su particular modo de expresarse. Con un estilo similar al de Miguel Angel Coradini (pero más dulce), logra atraer las miradas con sus frases armadas, gestos acusadores y sonrisas socarronas, exigiendo transparencia al Ejecutivo, hablando en voz alta mientras su noble apuntador, ubicado entre el escaso público, le pasa letra por lo bajo.

Cualquier analista puede advertir que los discursos de Serra, lejos de ser nobles como su guionista, están cargados de odio y reflejan el resentimiento de un sector político que históricamente en Arroyo Seco, se ha servido de las alianzas para conseguir cargos públicos, pero que, a la hora del diálogo, mira a sus aliados como enemigos. Incluso su postura incómoda durante las reuniones con el Ejecutivo y el uso permanente del celular como herramienta de escape, ponen en evidencia su inmadurez política y su falta de compromiso con los ciudadanos a quienes representa en cada acto de gobierno.

No sólo eso. En varias oportunidades mientras Milagros Serra estaba distraída de la función que cumple, tal vez pensando en sus discursos de los martes, una vaca se le cruzó delante de los ojos, sin verla. Fue lo que le pasó hace poco al reclamar sobre una compra de hormigón que ella misma aprobó en la comisión de adjudicaciones días antes. También le ocurrió hace poco al pedir información al Ejecutivo sobre un millonario plazo fijo que ella misma supervisa cada mes.

Con el show más atenuado que al inicio de su mandato, pero igualmente divorciados con el bien común, los concejales Damián Salinas y Julián Polinesi, reclaman obras para los barrios postergados, sin que nadie recuerde que, con sus mezquindades, el año pasado dos barrios se quedaron sin cordón cuneta cuando trabaron el llamado a licitación de la obra que hubiera cambiado la vida a muchas familias de Playa Hermosa y Barrio Puerto.

Se quejan de la basura, de los pozos, de los caballos sueltos, del servicio de agua mientras dejan sin tratar proyectos que presenta el Ejecutivo que buscan dar respuesta a algunos de estos problemas que tanto dicen que les preocupan. Crean obras por ordenanza sin decir de dónde saldrá el dinero y como ocurrió con las islas de playa Mansa, improvisaron una ordenanza sin especificar los datos catastrales requeridos para un documento público.

 Como fieles líderes políticos de La Cámpora, se muestran en las redes haciendo trabajo social, usan a los vecinos para sacarse fotos y elevan reclamos para la tribuna, pero no se sientan nunca a dialogar cuando se los convoca para buscar soluciones y ponen trabas a cualquier proyecto del Ejecutivo que implique progreso. Incluso llegaron a proponer la creación de una ordenanza que ya estaba creada desde hace años, como la de audiencias públicas, una herramienta que la ciudadanía utilizó varias veces, incluso durante la pandemia en forma virtual para buscar soluciones a la pérdida de las internaciones del PAMI en Arroyo Seco, por ese entonces a cargo del ahora concejal Julián Polinesi.

Y mientras ellos siguen el libreto y hacen su show, el ciudadano común de Arroyo Seco ignora cuánto cobran estos señores por su función, porque el Concejo tampoco publica sus gastos en forma desglosada como para conocer ese dato. Por lo que de allí puede deducirse, serían entre 5 y 7 millones de pesos por cabeza. Aunque en honor a la transparencia , sería coherente que a la vez que controlan, también se sometan a los controles y expongan sus números con claridad porque ese dinero no es del Concejo, sino de la comunidad.

Lo mismo ocurre con el dinero que el Concejo acumula en plazo fijo con la excusa de construir un edificio propio que la ciudad no necesita. Al mes de junio eran más de 500 millones de pesos que los ediles decidieron seguir manteniendo atesorados generando millonarios intereses de los cuales no se rinden cuentas, y con los cuales podrían comprarse al menos dos retroexcavadoras nuevas de primera marca que la ciudad sí necesita para cuidar los caminos rurales y prepararse para la llegada de El Niño que se avecina.

En este punto, los concejales "oficialistas" Matías Attoresi y Gustavo Gustavo Delorenzi, no buscan diferenciarse del resto y se mantienen abroquelados, demostrando que el Concejo Deliberante  un cuerpo que actúa siempre corporativamente en defensa del statu quo, en lugar de hacerlo por el bien común.

Ya que hablamos del asunto, el propio Presidente del Concejo José Luis Murina, quien hoy emite opiniones “técnicas” y “bien intencionadas” sobre asuntos referidos a Obras Públicas, a la hora de hablar de austeridad, transparencia y legalidad, no resiste ningún archivo. Es imposible escuchar sus argumentos vacíos a la hora de cuestionar una compra o rechazar una contratación directa,  sin recordar que durante su paso por esa secretaría durante la larguísima intendencia de Nizar Esper, Obras Públicas era un verdadero caos del que Murina vivía quejándose la mayoría de las veces y en otras, trataba de justificar sin poder resolver . Eso, sin mencionar que durante su gestión no se generaron obras ni servicios relevantes para la ciudad y casi nunca se licitaban las compras y mucho menos los servicios y todo se resolvía en una mesa de un bar sin importar si la ciudad ahorraba o no, dinero

Si los concejales cobran sueldos superiores a los del Intendente, si atesoran dinero que pertenecen a la ciudad en plazo fijo y no rinden cuentas de los intereses que ello genera y si encima de ello, eligen discrecionalmente y pagan abogados para impulsar juicios contra la provincia en nombre de los vecinos de la ruta 21, estarían superando sus atribuciones como concejales e incumpliendo sus deberes como funcionarios públicos.

Mientras tanto, las sesiones del concejo de Arroyo Seco se parecen cada vez más al sketch de Sin Codificar que tanto nos hizo reír con sus ocurrencias. Será para entretenernos o simplemente para no explicar en qué gastan los casi 900 millones de pesos que el Concejo nos cuesta cada año?