La diputada nacional Gisela Scaglia recorrió el tambo ubicado a 20 kilómetros de la localidad de Bernardo de Irigoyen, que el viernes pasado fue atravesado por un tornado que destruyó totalmente las instalaciones.
Pese a la magnitud del desastre, no hubo víctimas fatales ni heridos de gravedad aunque el tambero sufrió un golpe por el desprendimiento de una pared y fue atendido en el centro de salud local.
Entre algunos de los testimonios que reflejan la violencia del viento, un vecino relató que el tornado levantó un tractor y lo dejó clavado por la pala. Las autoridades indicaron que si el fenómeno hubiera atravesado el casco urbano de Bernardo de Irigoyen, "no quedaba nada", debido a la intensidad con la que arrancó estructuras firmemente construidas.
El viernes, el intendente de la localidad Hernán Gamulín había iniciado gestiones con distintas áreas del Gobierno provincial para asistir a la familia afectada. "Es toda una vida de trabajo de tres generaciones, más de 80 años. Hay que reponer todo eso", indicó. En ese sentido, dijo que mantuvo contactos con el director provincial de Lechería, Protección Civil y autoridades departamentales para coordinar la ayuda.
Consultado sobre las medidas preventivas, el presidente comunal recordó que la localidad se encontraba bajo alerta meteorológica y que desde hace meses se realizan tareas de limpieza de desagües, canales y alcantarillas ante la posibilidad de un período de lluvias intensas por el fenómeno de El Niño. Sin embargo, también llamó a la población a colaborar con el cuidado del espacio público. "Nos falta mucha conciencia ciudadana. Encontramos hasta un inodoro y durmientes dentro de los tubos de desagüe. Después nos preguntamos por qué se inunda", expresó.
Gamulín remarcó además el fuerte impacto emocional que dejó el tornado en la familia damnificada. "Toda la carga psicológica de ver cómo se vuela un techo y no tener de dónde agarrarte es terrible", sostuvo. Como médico, aseguró comprender el efecto que este tipo de situaciones provocan en las personas, más allá de las lesiones físicas.
Finalmente, advirtió que la rápida reconstrucción del establecimiento será clave para sostener la producción de la zona. Explicó que en ese sector funcionan unos seis tambos que abastecen parte de la cuenca lechera provincial y recordó que "las vacas hay que ordeñarlas todos los días". "Aunque te vuela el techo, tenés que seguir trabajando porque los animales también tienen que vivir. Es fundamental recomponer estas estructuras para que todo pueda seguir marchando", concluyó.