13/10/2026 - Edición Nº956


Regionales

CRECIDA DEL PARANÁ

El nivel de alerta en Rosario podría llegar hacia finales de octubre

16:29 | Desde el Instituto Nacional del Agua prevén un marcado ascenso en las mediciones tras las lluvias que se vienen dando en el corazón de la Cuenca del Plata



El río Paraná viene en franco ascenso desde hace semanas y podría llegar al nivel de alerta en Rosario, estipulado en 5 metros, hacia finales de octubre. Las previsiones del Instituto Nacional del Agua (INA), que monitorea de cerca las acciones del curso de agua, marcan que se incrementará el caudal y llaman a atender situaciones de personas ubicadas en zonas bajas así como de la captación de agua por parte de las empresas para su potabilización y posterior distribución a la red porque la saturación de los suelos rurales puede generar excedentes que confluyan hacia el río arrastrando agentes contaminantes.

La situación que se vive en el noreste argentino, en el límite con Brasil, va a derivar en un aumento en el caudal y en los niveles del río Paraná. Desde el INA prevén que la primera onda de crecida alcance el próximo fin de semana a la ciudad de Corrientes, donde estiman que el nivel llegará a los registros de alerta (6,50 metros).

El excedente ingresará al Delta del Paraná, aunque en unas semanas. Se espera que en Rosario se supere el nivel de alerta, en torno a los 5 metros, hacia el 28 de octubre, según consignó a La Capital el subgerente de Alerta Hidrológico del INA, Juan Borús.

 

Aportes al río Paraná

Las lluvias que provocaron la crecida del caudal del río Iguazú y el posterior cierre preventivo de este lunes de las instalaciones en las Cataratas también aportan a lo que será el aumento del nivel del río Paraná. Borús explicó que las precipitaciones de los últimos días aportaron unos 17 millones de litros por segundo a la cuenca alta del Paraná y unos 14 millones de litros por segundo al Iguazú: "Esto es siete veces el valor normal del caudal en Cataratas para octubre".

Tanto ese aporte como el del agua que pasa por la represa de Yacyretá (compartida entre Argentina y Paraguay) y el que el río Paraguay suma al Paraná, que por el momento se mantiene en 1 millón de litros por segundo, componen la onda de crecida que llegará a Rosario en las próximas semanas. En este caso, el Paraguay "está pasando por un año (de aportes) por debajo de lo normal" explicó el especialista, aunque las precipitaciones recientes ayudaron a que recupere parte de su normalidad.

 

Se espera que el río Paraná llegue a los 5 metros en Rosario a finales de octubre.

El río Paraná a la altura de la ciudad de Corrientes llegará al nivel de alerta el próximo fin de semana e incluso puede superarlo, al punto de ubicarse cerca del nivel de evacuación. Igualmente, Borús precisó que será "el mayor (nivel) de este escenario Niño".

Esa onda de crecida ingresará al Delta, detalló, "hasta normalizar totalmente los niveles que estaban en aguas medias bajas para alcanzar niveles de alerta en todas las secciones del río, en los dos brazos". Para Rosario, Borús indicó que se alcanzará el nivel de alerta y probablemente se supere: "Estamos ajustando números tanto en lo que hace a lluvias como sobre los caudales y niveles de todas las secciones urbanas".

Zonas rurales y tomas de agua

Los niveles de alerta y evacuación que se expresan en los informes del INA hacen referencia a advertencias para áreas urbanas, aunque el subgerente del INA señaló: "Con valores más abajo que los niveles de alerta también hay afectación sobre regiones rurales y de islas. Uno de los primeros impactos es el de la ganadería de islas y la hacienda en zonas bajas, que implican una demanda significativa para ser removida".

Las inundaciones en el norte de Santa Fe a mediados de año pusieron en peligro a 700.000 cabezas de ganado.

Las zonas urbanas no quedan exentas de posibles complicaciones derivadas de los excesos de lluvias. En escenarios como los que se prevén para los próximos meses (El Niño podría llegar a su pico en diciembre), la saturación de los suelos en zonas rurales conlleva un arrastre de agentes contaminantes hacia los cursos de agua de donde se capta agua para su potabilización y posterior distribución a la red de consumo. "Eso requiere, en un sistema que puede estar alterado, especial atención para garantizar la calidad del agua", expresó Borús.

En tanto, agregó que habrá que enfocarse también sobre la población que se asentó en lugares costeros durante la bajante del río Paraná, que se extendió entre 2020 y parte de 2023: "Ante una crecida como esta, hay gente que quedó en zonas bajas y muy vulnerables, no sólo con viviendas sino con otras actividades".

Fuente: La Capital